Charles Baudelaire - Correspondencias
- Salado Sur Editorial
- 22 ene
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Naturaleza es templo donde vivos pilares
dejan salir a vecs tal cual palabra oscura;
entre bosques de símbolos va el hombre a la ventura,
que lo contemplas con miradas familiares.
Como ecos prolongados, desde lejos fundidos
en una tenebrosa y profunda unidad,
vasta como la noche y cual la claridad,
se responden perfumes, colores y sonidos.
Así hay perfumes frescos como carnes de infantes,
verdes como praderas, dulces como el oboe,
-y hay otros corrompidos, ricos y triunfantes,
de una expansión de cosas infinitas henchidos,
como el almizcle, el ámbar, el incienso, el aloe,
que cantan los transportes del alma y los sentidos.




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