Fabián Herrero - 3 de Mientras se oye apenas
- Salado Sur Editorial
- 19 jul
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¿UN SONIDO ME ACOMPAÑA
o me persigue? Finjo
morderme los labios como se dice
una mentira piadosa. Parado
en una luz casi
deshabitada, como
caída en la piel
del mundo.
Con el aire
del río se hamacan los ojos dulces
del cielo que habla
en una noche con silencio
tocado.
Bajo una nube
iluminada, este solitario mundo
que danza.
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EN LA VENTANA donde miro de lejos un pedacito
del Paraná, se va enterrando
sola
la entera luz de un sol de fuerte color
escarlata.
Y me quedo pensando en el molinillo de horas de chillidos
de chicharras tocando la puerta de la noche del aire
quieto.
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CAMINO y me encuentro con el jazmín y su sombra
de luna mirando
las estrellas donde están sueltas
las camisas desabotonadas de dos pescadores
con sus espaldas inclinadas casi
cayéndose ponen
sus manos en la cabeza como imitando
a unos locos,
y todo,
como flotando en el transcurrir de la vida de un suspiro
y en un susto flotando porque las aves
sobrevuelan las aguas de un río donde crece
un jazmín que la lluvia
promete lavarle hermosamente la cara y ahuyentar
como un montón de teros la boca grande
del calor frente a una hilera de islas que se incendian.




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