Roberto Juarroz - 21
- Salado Sur Editorial
- 22 ene
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Ultimar las avenidas transitorias
por donde aún se mueve
un esposado fuego.
Desamarrar los límities; que floten
a la rediva de las fronteras locas.
Desenterrar la tierra
de la tierra que le hemos puesto encima
y escudriñar los muertos que nos palpan,
torciéndoles las manos,
pues no estamos encinta.
Demoler los sitiales
y si es preciso el mundo.
Demoler, sobre todo, la esperanza,
este lenguaje turbio que inventamos,
esta furia vacía.
Y después, en el cauce pedregoso,
lavarse bien las manos o su sombra,
para que el viento cumpla su misión,
su discurso,
el único destino:
su saludo a la nada.




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