Cora Barengo - 2 de La noche extraviada
- Salado Sur Editorial
- 14 feb
- 1 Min. de lectura
Él
Hermoso sincope bullente.
Bípedo lustroso que agitas tus pupilas felinas al viento.
No te dignes a la aceptación íntegra del colapso sin antes emancipar el territorio que me habita. Todas las voces que contengo
hablan el idioma de tu amor. Claroscuro
Aquí preservo, en el fondo,
en la centelleante roca que sostiene mis pasos de caminante coja,
un reguero de estrellas ajadas por el sol, una cuadrilla de nombres desconocidos lanzados al aire,
una estampilla a la que se le voló el colibrí, un aglomerado de ganas tan concretas, que vueltas muro, me asfixian.
Debo decidir qué hacer con esta lumbre, si dejar que se cuele en la tarde
o mantener todo en su confinada negrura, de sótano trabado en la memoria.
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