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Saladosur

Elizabeth Bishop - Sestina

  • Foto del escritor: Salado Sur Editorial
    Salado Sur Editorial
  • 3 oct 2023
  • 1 Min. de lectura

SESTINA


Una lluvia de septiembre cae sobre la casa.

En esmirriada luz, la vieja abuela

sentada en la cocina con la niña

junto a la maravillosa hornalla,

lee los chistes del almanaque,

riendo y hablando para ocultar sus lágrimas.


Piensa en el equinoccio de sus lágrimas

y la lluvia que golpea el techo de la casa

fueron anunciados por el almanaque,

para conocimiento exclusivo de la abuela.

Canta la pava de metal sobre la hornalla.

Ella corta más pan, dice a la niña,


Es hora de tomar el té, mas la niña

ve en la pava duras lágrimas

que bailan como locas sobre la negra hornalla,

como debe bailar la lluvia sobre la casa.

Al ordenar, la vieja abuela

cuelga el astuto almanaque


de su cuerda. Como un pájaro, el almanaque

planea sobre la niña,

planea sobre la vieja abuela

y su taza repleta de oscuras lágrimas.

Ella tiembla y dice que la casa

tiene frío y echa más leña a la hornalla.


Debía ocurrir, dice la hornalla.

Sé lo que sé, dice el almanaque.

Con lápices, la niña dibuja una rígida casa

y un corredor tortuoso. Luego la niña

agrega un hombre con botones como lágrimas

y orgullosa se lo muestra a la abuela.


Pero, secretamente, mientras la abuela

Se atarea en torno a la hornalla,

pequeñas lunas caen como lágrimas

desde las páginas del almanaque

a los canteros de flores que la niña

puso con cuidado ante la casa.


Tiempo de sembrar lágrimas, dice el almanaque.

Canta la abuela a la maravillosa hornalla

y la niña dibuja, inescrutable, otra casa.


(de Question of Travel, 1965)


 
 
 

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