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Saladosur

Enrique González Tuñon - SED DE TANGOS

  • Foto del escritor: Salado Sur Editorial
    Salado Sur Editorial
  • 31 ago 2022
  • 1 Min. de lectura

Milonguita cantó su primera misa en el Maipú Pigall, persignándose con el agua bendita de los besos y de los copetines.

Llegó la mañana al paso y Coralito-bautizada de nuevo en la milonga- con un "doping" macanudo confundió el resplandor del día recién nacido, con la luz que amarilleaba el patio del conventillo.

Más tarde, fogueada en la vida de las trincheras, con un dominio absoluto de la técnica bacana, conquistó el centro y se baño en el bullicio de sus luces.

Alma milonguera, hija natural del suburbio pintoresco y apasionado, sintió sed de tangos.

 
 
 

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