Enrique Molina - Súcuba II
- Salado Sur Editorial
- 22 ago 2023
- 1 Min. de lectura
La suavidad la recubre hasta que termina de golpe en sus uñas.
¿Y quién resiste su saliva narcótico? La ondulante mendiga sus-
pirando con un sombrío terciopelo felino en sus piernas, cabeza
sedosa y caliente, la sangrienta barra de rouge en su bolso, pasos
que se aproximan en la oscuridad del solitario o el susurro impre-
ciso de algo que vuela y respira.
Pero su interior es duro, dientes con un relámpago, sangre cris-
talizada, con secretos que acechan, un fuego seco que impone
lentamente su autoridad, precipita el jadeo de su éxtasis mineral,
el soplido del viento en algún tejado ruinoso, insistiendo, sin
duda, en la posesión.
Duro interior, y su voz incomprensible y aislada, el daño de sus
discusiones, ciertas veces, y tales paseos entre personas de una
abdominable pulcritud. Pasábamos anónimos, pero tan aferra-
dos a nuestras almas para regresar a nuestro escondite y al liber-
tinaje.




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