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Saladosur

Georg Trakl - 4 de CÁNTICO DEL APARTADO

  • Foto del escritor: Salado Sur Editorial
    Salado Sur Editorial
  • 26 sept 2023
  • 2 Min. de lectura

EN VENECIA


Silencio en el cuarto arrendado.

Tiembla la llama plateada del candelabro

por el musical aliento

del solitario:

mágicas nubes rosadas.


Un negruzco enjambre de moscas

ensombrece el pétreo recinto

y queda rígida por la tortura

del día dorado la cabeza

del apátrida.


Inmóvil el mar en la noche.

Estrella y negra travesía

se desvanecieron en el canal.

Niño, tu sonrisa enferma

me siguió quedamente en el sueño.


VERANO


Al anochecer se calla la queja

del cuclillo en el bosque.

Cada vez más se dobla el grano,

la roja adormidera.


Una negra tormenta se cierne

sobre la colina.

El viejo canto del grillo

se desvanece en el campo.


Ya no se agita el follaje

del castaño.

En la escalera de caracol

cruje tu vestido.


Quieta brilla la candela

en el oscuro cuarto;

una mano de plata

la apaga.


Noche sin viento, sin estrellas.


DECLINACIÓN DEL VERANO


El verde estío se ha vuelto

tan sigiloso, tu rostro cristalino.

Junto al estanque crepuscular murieron

las flores,

el reclamo asustado de un mirlo.


Vana esperanza de la vida. Ya se prepara

en la casa la golondrina para la partida

y el sol se pone en la colina;

ya la noche da la señal para el viaje de las

estrellas.


Calma en las aldeas; alrededor resuenan

los bosques abandonados. Corazón,

inclínate ahora mas amorosamente

sobre aquella que duerme en paz.


El verde estío se ha vuelto

tan sigiloso y resuena el paso

del forastero a través de la noche plateada.

¡Ojalá que el venado azul recuerde su senda,


la armonía de sus años espirituales!


AÑO


Oscura placidez de la infancia. Bajo verdosos

fresnos

pasta la mansedumbre de una mirada azulina. Paz

dorada.

Un ser oscuro se extasía con el perfume de las

violetas; espigas oscilantes

en el anochecer, soles y las doradas sombras de la

pesadumbre.

Trabaja el carpintero las vigas; en el valle

ensombrecido

el molino está moliendo; la curva de una boca

purpúrea entre las hojas del avellano,

un ser masculino se inclina rojo sobre las aguas

silenciosas.

Sigiloso es el otoño, el espíritu del bosque. Dorada

nube

sigue al solitario, la sombra negra del nieto.

Declina el día en el aposento de piedra; bajo

antiguo cipreses,

nocturnas imágenes de lágrimas se reunieron en

manantial.

Ojo dorado del origen, sombría resignación del

final.



 
 
 

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