Raymond Carver - 3 de Sin heroísmos, por favor
- Salado Sur Editorial
- 4 oct 2023
- 2 Min. de lectura
EN LA PAMPA, ESTA NOCHE
En la pampa esta noche un gaucho
arroja desde un espigado caballo
las boleadoras hacia el atardecer al oeste,
hacia el Pacífico.
Juan Perón duerme en España
con el general Franco,
el Presidente de barbacoa
en Asia...
Cómo me gustaría enraizarme
en lo más profundo de las estaciones,
llegar a ser como un pino
o un reno,
observar el lento crujir y deslizarse de los glaciares
hacia los fiordos del norte,
resistir esta némesis,
este tiempo reseco.
UN HOMBRE AFUERA
Siempre hubo un interior y
un exterior. En el interior, mi mujer,
mis hijos, ríos
de conversación, libros, dulzura
y afecto.
Para entonces, una noche tras
la ventana de la habitación alguien,
algo, respira, se arrastra.
Despierto a mi mujer y tiemblo
aterrado en sus brazos hasta por la mañana.
¡Ese espacio tras la ventana!
Las pocas flores
que crecen ahí pisoteadas, colillas
de Camel en el suelo.
No estoy imaginando cosas.
La noche siguiente y la siguiente,
lo mismo, despierto a mi mujer
y otra vez me tranquiliza,
de nuevo frota mis piernas temblorosas
y me abraza.
Entonces comienzo a necesitar más
y más atención de mi mujer. Avergonzada,
desfila por todo el suelo de la habitación,
la guío como a una carretilla,
el carretero y la carreta.
Finalmente, esta noche, toco a mi mujer ligeramente
y ella da un brinco ya despierta, ansiosa,
preparada. Desnudos, con las luces encendidas, nos sentamos
en el tocador y clavamos ansiosamente la mirada
en el cristal. Detrás de nosotros, dos labios,
el reflejo del ascua de un cigarrillo.
SEMILLAS
Para Christi
Cruzo una mirada nerviosa
con el hombre que le vende
semillas de sandía a mi hija.
La sombra de un pájaro nos pasa
por las manos.
El vendedor alza la fusta y
se pone en camino tras su viejo caballo
hacia Beersheba.
Me ofreces parte de las semillas.
Ya ni te acuerdas del hombre
del caballo
de las sandías
o de la sombra que cruzó
entre nosotros.
Acepto tu regalo
en el arcén de la carretera.
Estiro la mano para recibir
tu bendición.




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