top of page

Saladosur

Raymond Carver - Límites

  • Foto del escritor: Salado Sur Editorial
    Salado Sur Editorial
  • 6 may 2023
  • 2 Min. de lectura

Disparamos a los gansos todo el día

desde un escondite en la cima

de la barranca. Reventando una bandada

tras otra hasta que el cañon de las escopetas

nos quemaba al tocarlo. Los gansos

llenaban el frío plomizo del aire. Pero

no nos quedamos en nuestro límite.

El viento desviaba los disparos

a cualquier sitio. A media tarde,

teníamos cuatro. Dos nos sacaron

del límite. Sedientos, nos sacaron

del escondite nos llevaron por una sucia carretera

junto al río.


Hasta una granja de mala pinta

rodeada de áridas extensiones de

cebada. Donde, casi al atardecer,

un hombre, al que le faltaban trozos de piel

en las manos, nos permitió refrescarnos

con un balde en el porche.

Luego nos preguntó si queríamos ver

una cosa - un ganso canadiense que tenía

vivo en un barril al lado

del granero. Un barril tapado

con alambre, revestido por dentro

como una pequeña celda. Le había roto

el ala con un disparo desde lejos,

dijo, luego lo atrapó

y lo metió en el barril.

¡Había tenido una idea genial!

Utilizaría aquel ganso como reclamo.


Con el tiempo lograría

la cosa más endemoniada que hubiera visto.

Atraería a otros gansos

que revolearían a la altura de su cabeza.

Tan cerca que casi podría tocarlos

antes de dispararles.

A este hombre nunca le faltarían los gansos.

Y por eso le da al suyo

todo el maíz y la cebada

que pueda comer, y un barril

para vivir en él, y para cagar en él.


Me quedé mirándole largo rato.

Sin moverse, el ganso me devolvió la mirada.

Su mirada me decía

que estaba a salvo. Luego nos fuimos,

mi amigo y yo. Todavía

con ganas de matar cualquier cosa

que se moviera o que levantara

el vuelo. No

recuerdo si cazamos algo más

aquel día. Lo dudo.

Era casi de noche.

No importa, ahora. Pero durante años

y años vividos con

amargura,

no me olvidé de aquel ganso.

Lo diferenciaba de todos los demás,

vivos o muertos. Llegué a comprender

como uno puede ser utilizado para algo

y llegar a convertirse en un extraño para los suyos.

Entendí que la traición es otra forma de nombrar

la derrota, el hambre.





 
 
 

Comentarios


bottom of page