La oscuridad del atardecer. Antes ha llovido
un poco. Abres un cajón y encuentras dentro
la fotografía de un hombre al que solamente le quedaban dos
años
de vida. Él no lo sabe, por supuesto.
Por eso sonríe a la cámara.
¿Cómo iba a tener idea de lo que se formaba en su cabeza
en aquel mismo momento? Si se mira a la derecha
entre las ramas y troncos de los árboles, se pueden ver
las manchas púrpura del crepúsculo. Ninguna sombra.
Todo está quieto y húmedo...
El hombre sigue sonriendo. Guardo la fotografía junto al resto
y presto
atención al resplandor del crepúsculo en la cordillera lejana.
Una luz dorada en las rosas del jardín.
No me va a ayudar, pero miro una vez más
la fotografía. El guiño, la sonrisa,
la inclinación del cigarrillo.
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