Rudyard Kipling - EL ARTESANO
- Salado Sur Editorial
- 31 ago 2022
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Una vez, después de mucho beber en La Sirena,
al prepotente Boanerges
Jonson dijo (si fuese licor la mitad de esto,
bendita sea la vendimia!).
Cantando cómo, en una taberna bajo Cotswold,
se habia asegurado de su querida Cleopatra
borracha con un enorme, desdeñoso de salvarse,
amor por un calderero.
Cómo, escondiéndose de los guardianes de Sir Thomas,
en cuclillas en una zanja y empapado a medianoche
por el rocío, escuchaba a Julieta, la gitana,
maldecir la aurora.
Cómo en Bankside, un muchacho ahogando crías de gato
hacía muecas de dolor; allí su hermana
-Lady Macbeth de siete años- los hundía sombría,
con desprecio.
Cómo un sábado, silencioso y compasivo-
ella-desde el día en que nació la conocían sus vecinos-
dragó Stratford rescatando del Avon
a Ofelia goteante.
Así, con un delgado tercer dedo uniendo
gota con gota de vino sobre la mesa derramadas,
Shakespeare abrió su corazón hasta que la aurora
entró para escucharle.
Despertó Londres y él, imperturbable,
del despertar pasó a correr detrás de sombras...,
¿ocupado en funciones de no terrena importancia?
Sí, sabiéndolo, sin embargo.




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