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Saladosur

Silvana Franzetti - 5 de Sujetos a Variación

  • Foto del escritor: Salado Sur Editorial
    Salado Sur Editorial
  • 4 mar 2024
  • 2 Min. de lectura

*

O

estos versos:

y si no, yo no gritaría

pero el silencio

no es dado al [ser humano]

por su esfuerzo

el silencio y la inteligencia miserable

solo son obra del perdón.


O este:

En invierno, tengo ganas de gritar.



Y esta oración:

Amaría a cualquiera que me escuchase gritar.


Roto el silencio

una mujer y un hombre

eligen ahora

estilo y material.









II. Intercambio pianísimo entre ruidos

y sonidos


Cincuenta mariposas

pasaron volando

y nuestros cuerpos,

horizontales sobre la Tierra,

con atención flotante

mientras mirábamos

el cielo, las copas de los árboles

y nos preguntábamos

por los lazos

que suspenden las gotas

invisibles en la nube.


Así también

transcurrían en el alma

los pensamientos.



Porque...

un poema publicado en papel

qué es, entonces, si no es

la extensión de un árbol,

qué es una voz

si no es

la extensión del cuerpo


un atril,

la extensión de las manos


el paraíso, un árbol.


III. Resonancias en la memoria de la escucha Y fue necesario

deshacer la pesadilla

que el poema

pasara por el río

para que fuera real


suspender el dolor

y que las aletas

se deslizaran


por los andariveles

del umbral

donde se leen los pasos

de un lado al otro

¿del estudio? ¿de la casa?


de la que escribe kumquat

o mejor: Fortunella.

Mientras los quinotos,

sumergidos en un mar

de azúcar, giran

y evidencian

el calor que transforma

lo ácido en lo dulce.


*

(¿Por qué los vietnamitas se me aparecen ahora entre las

manos, el lápiz y el papel; el árbol y su sombra y se dejan

ver como ficción en el fuera de campo de la guerra, des-

pués de medio siglo de documental?) * Si el insomnio insiste,

dejar que la noche gire

y recorra dieciocho mil

kilómetros hasta

escribir el amor

por una acción sostenida.


Escribir sin pasar de largo,

trasladar algo de un sujeto a otro.


Durante millones de años

—o miles de millones de años—

lluvia y agua salada, esqueletos

y algas, llegaron a formar

la piedra caliza.


Esa blancura sobre

la que se proyecta el poema no es

mitológica ni no mitológica

más bien, historia del sedimento

o sedimento de la historia.





 
 
 

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