William Shand - La carga
- Salado Sur Editorial
- 11 ene 2023
- 1 Min. de lectura
Tiene que soportar el peso
aunque su memoria se derrumbe
(extenuada)
sofocada en la ciénaga.
Su espalda se curva;
sirve a la tierra estéril donde marcha
(el no conoce otra)
sus fantasías abortaron.
Sus ojos, ni siquiera tristes,
pero violando las orillas del ascenso,
(las lágrimas deformadas)
tienen que bifurcarse.
La música se demora en su vuelo;
ofendida ante la frase que fluye,
(áspera y quebradiza)
induce a la ira de los tonos.
Despiadada, la carga
se agiganta tras sus vencidos logros,
(mudo, él se agacha)
manda, inventa decretos.
Su pena es arrojada a la distancia,
devastados, sus miembros acentúan el fin,
(queda en acecho)
tensa y frenética.
El tiene que afanarse.
La imposición no debe ser provocada,
(presa de un vago miedo)
ha fabricado un espejismo.
Borroso, sin defensa,
mustio en un región no delineada,
(él todavía existe)
extrañamente imperturbable.




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